Guía de OSTENDE

En esta Guía de Ostende de www.elmundosevebien.com vamos a hablar de una de las ciudades costeras más representativas e importantes de la Costa Belga. Ostende se ve bien.

Si bien es cierto que el destino turístico de Flandes para la mayoría de extranjeros son las grandes ciudades como Amberes, Gante, Brujas y por supuesto Bruselas, también es cierto que para el turismo local, es la costa los lugares más deseados en cuanto llega el buen tiempo.

En concreto Ostende (Oostende en neerlandés) es una de las ciudades que más ha crecido con los años y que al estar situada más o medio en medio de lo que supone la Costa de Bélgica, es un destino genial para hacer base y explorar toda esta fantástica zona.

Además Ostende tiene mucha historia, aunque sinceramente creo que el 90% de los visitantes van por el mar, y todo el envoltorio de una ciudad que vive para y por el verano.

En esta guía de Ostende, trataremos de dar un repaso general de todo lo que podemos ver en esta ciudad, y sus alrededores, aunque os recomendamos también que complementéis esta lectura con la Guía de la Costa Belga.

Como siempre estamos seguros que nos dejaremos en el camino muchas cosas interesantes, por eso nos encantará que ampliéis el post con vuestras aportaciones.

Eso sí, antes de empezar con esta entrada, nos gustaría citar estas guías complementarias disponibles en este blog de Bélgica, que os ayudarán de decidir las posibles alternativas de viaje. ¡Bélgica se ve bien!

Faro de Ostende

Pájaros sobre Ostende

HISTORIA DE OSTENDE

Aunque ahora Ostende parezca un inofensivo reducto de veraneantes, su historia está marcada trágicamente por el asedio español durante (1600 y 1604). De hecho fue la última ciudad en resistir, así se las gastaban nuestros agitados antepasados.

Con los años Ostende se convirtió en uno d ellos centros de turismo más selectos de Europa, aunque todo quedó reducido a la nada tras el bombardeo de la II Guerra Mundial.

Y es que, a muy pocos kilómetros los alemanes construyeron el Atlantikwall, del que luego hablaremos muy en profundidad y que se trataba de un barracón subterráneo con baterías antimisiles para defenderse de las tropas aliadas. Hoy el Atlantikwall es uno de los mayores intereses para los viajeros que lleguen hasta aquí.

En la actualidad, poco queda del refinamiento de los años antes de la guerra y en Ostende proliferan hoteles de pensión completa para turistas que solo quieren venir a disfrutar del poco sol del resto del año. También hay campings enormes a las afueras de la ciudad, muy poco apetecibles la verdad.

pero hay que rendirse a la evidencia, el turismo domina por completo la maquinaria económica de Ostende, hasta tal punto que su casino es probablemente unos d ellos más grandes de Bélgica.

Estatua de Ostende

Estatua de Ostende

LUGARES DE INTERÉS

Pero si somos de los que aparte del sol, (por suerte nosotros vivimos en el país del sol), queremos encontrar todo lo que Ostende puede ofrecer al viajero, lo primero que debemos es ver el mar. Esa es la urgencia primaria cuando viaja uno a cualquier cuidad de la costa.

Pasarse unos minutos simplemente contemplando el mar, sin nada más en la cabeza, es una de los mayores placeres que podemos tener en cualquier ciudad de costa.

Luego, ya podremos volver sobre nuestros pasos, buscar la oficina de turismo más cercana, buscar el plano de la ciudad y comenzar el ataque estratégico.

Separaremos las zonas de interés en tres puntos, el centro de la ciudad, el paseo marítimo y el Raversijde más a las afueras.

Costa de Ostende

Costa de Ostende

CENTRO DE OSTENDE

Bastante interesante es el centro de Ostende. A mitad de camino entre Brujas y Mónaco es una cuadrícula perfecta de edificios modernos pero algo sosos según nos adentramos en el interior.

Sin embargo hay museos como en de Ensor que pueden ser una opción si os interesa. este museo está dedicado al pionero de expresionismo, que es poco conocido, pero fue muy importante para esta corriente pictórica. en esta casa vivió durante más de 40 años.

También está el Museo Stad, que es la casa en la que Napoleón y la familia belga residieron entre 1834 y 1850. Solo para amantes y frikis de la historia.

Y aunque como hemos comentado antes, la ciudad fue arrasada prácticamente en su totalidad durante la II Guerra Mundial, en pie aún se mantiene la Iglesia de San Pedro y San Pablo. Esta iglesia es relativamente nueva (de 1905) destaca por sus rosetones, sus capiteles y sus interior neogótico. En su interior están los restos de Praalgraf Louise- Marie, que fue la primera reina belga.

 

Catedral de Ostende

San Pedro y San Pablo en Ostende

Del centro también destacamos el pequeño pero apetecible Parque de Leopoldo. Ideal para sentirse un habitante de Ostende y no un simple turista. Es un parque con un pequeño lago y bastante bien conservado.

También recomendamos pasear por las calles peatonales del centro. Eminentemente comerciales pero llenas de vida y de tiendas de regalos y restaurantes más o menos apetecibles.

Esta calle en concreto está llena de tiendas tradicionales que luchan con las franquicias modernas para no hacer peder la esencia de la ciudad. Es cierto que cada vez pasa más que todas las ciudades europeas se llenan de las mismas tiendas, Zara, H&M, C&A, y demás hacen en el fondo que pasear por Ostende se parezca mucho a pasear por el centro de Madrid, y eso a los viajeros nos entristece bastante.

Calles del centro de Ostende

Calles del centro de Ostende

Por eso lo que hay que hacer en cuanto se pueda es dirigirse al mar. Y probablemente lo primero que veremos será el puerto marítimo. Un lugar muy interesante para ver como los barcos atracados, pasan por sus puentes levadizos para lograr salir a la mar.

Aquí también hay unos kioscos de pescado donde podremos comprar piezas de sushi fresco, o en su defecto surimio para bolsillos más ajustados.

Resulta muy divertido ver como las gaviotas intentan robar la comida a los pescadores y a los turistas. La naturaleza urbana. Estaría genial hacer un documental, se ven escenas realmente divertidas (cuando no es tu comida claro).

Y al otro lado del puerto, encontraremos también otra de las estampas típicas de la ciudad, el Fuerte de Napoleón de Oosteroever. Se trata de un edificio de 1812 muy bien conservado pero con un interior poco interesante. Hay un ferry gratuito que nos llevará desde el puerto hasta allí. Salen varias veces cada hora.

Puerto de Ostende

Puerto de Ostende

EL ALBERT PROMENADE

Desde el puerto y en forma de «uve» llegaremos al paseo marítimo, que aquí se llama Albert Promenade. Este larguísimo e impresionante paseo, puede parecer un «dejá vú» si no fuera por ciertos elementos que lo hacen realmente único.

En primer lugar es imprescindible caminar hacia el espigón del faro. Será la mejor manera de contemplar el mejor skyline de la ciudad. Este paseo puede ser algo complicado en días de mal tiempo pero aún así es todo un espectáculo.

 

Edificios de Ostende

Edificios de Ostende

Realmente no podremos llegar hasta el faro, pero será la mejor forma de hacerle una foto con el mar detrás. Este moderno faro de Ostende, es una especie de escultura que al principio parece que desentona en este ambiente clásico pero que según vamos avanzando hacia él, empieza a ganar puntos.

Además hace mucho, que el espigón por el que andamos, esté hecho con inmensos bloques de hormigón. Geniales para hacer miles de fotos parecidas pero distintas.

Faro de Ostende

Faro de Ostende

De vuelta al paseo nos encontraremos con un sitio indispensable para lo más pequeños. Bueno tampoco os sintáis mal si no vais con peques y queréis entrar, nosotros lo hicimos y nadie nos miró mal.

Se trata del museo- festival de esculturas de arena. Podréis pensar a priori que esto son cosas de niños, pero cuando ves la primera escultura, creo que todo el mundo hace lo mismo, se queda callado.

Algunas son impresionantes y al menos cuando nosotros las vimos versaban sobre Disney, Marvel y alguna de Star Wars. La entrada cuesta unos 10 € y  a nosotros menos gustó, nos pareció muy meritorio hacer eso con arena.

Superhéroes en Ostende

Superhéroes en Ostende

Aunque para que negarlo, uno se plantea que debe haber algún truco, tal vez sean moldes que comprimen la arena mezclada con algún tipo de cemento, porque la verdad es que tienen un aspecto duro.

Al final de la exposición hay un bloque donde podemos jugar a escribidor algo, y se ve que realmente es arena prensada. Cosa que es normal por otra parte porque sino con la primera lluvia o con el viento estas estatuas se desintegrarían.

Pero lejos de estas cuestioesn, recomendamos dejarse llevar por la inocencia y alucinar con las estauas. la próxima vez que utilice alguien la alegoría de hacer castillos de arena de forma utópica, pensaré en Ostende y recordaré que todo, hast lo que uno menos imagina puede hacerse realidad.

Castillos de arena en Ostende

Castillos de arena en Ostende

Y volviendo al paseo, tendremos por delante un largo camino de tiendas, restaurantes y kioscos. A la derecha casetas de playa privadas y parques infantiles se reparten la arena con las sombrillas y otros locales.

En nuestro paseo nos encontraremos con el Casino, un destello de Las Vegas en medio de la costa belga. un lugar raruno, que no incita mucho a entrar.

eso sí, para frikis musicales, en el casino tenemos la estatua de Marvin Gaye, que vivió en Ostende durante algunos años. De hecho compuso su mítico «Sexual Healing» aquí. La particular estatua está dentro del centro de convenciones del Casino.

Si seguimos caminando nos encontaremos con los soportales y la estatua de Leopoldo II. Son unos soportales neoclásicos bastante curiosos que son una de las imágenes de Ostende más conocidas.

Fuerte de Napoleón

Soportales de Leopoldo II

ALREDEDORES DE OSTENDE: DOMEIN RAVERIJDE

Pero hay algo que nos gustaría recomendar por ser algo único, que es el Atlantikwall de Domein Raverijde. Como seu propio nombre indica se trata de un muro antimisiles que construyeron los alemanes para defenderse de las tropas aliadas.

Para entrar en el complejo hay que llegar hasta el parking y elegir la entrada combinada o solo al Atlantikwall. Una vez dentro hay que caminar por unos búnkers soterrados llenos de pasillos estrechos que dar a parar a salas donde aún se conservan ciertas decoraciones de los alemanes.

Par los amantes de la historia militar, sin duda es un lugar único. Hitle estaba obsesionado en crear una bomba de largo alcance capaz de destrozar Londres desde su territorio. Por suerte no lo consiguió pero estos puntos eran realmente estratégicos para el dominio de Mar del Norte.

 

 

Cañones Atlantikwall

Cañones Atlantikwall

Algunos cañones están en perfecto estado, al igual que salas como la enfermería, los polvorines o los despachos de los comandantes. La visita puede llegar a desorientar, porque al ir avanzando en círculo entre galerías, uno fácilmente pierde la referencia.

Resulta duro imaginarse aquí en este escenario terrible de la guerra, un lugar que en invierno debía ser muy frío, más aún con el escenario de la guerra de por medio.

La verdad es que aunque no somos unos eruditos de la historia, nos gustó mucho esta visita y la recomendaríamos a todos los viajeros.

También hay en el complejo un yacimiento arqueológico y una réplica del pueblo de Walaversijde en 1465, de cuando era tan solo una aldea de pescadores. Nosotros no podemos recomendarlo porque no entramos, pero no nos entró por lo ojos la verdad.

Puerta Atlantikwall

Puerta Atlantikwall

QUÉ COMER EN OSTENDE

Y un apartado especial se merece algo muy típico de Ostende en cuantos  comer se refiere. Aunque si bien es cierto que hemos dedicado un post especial para una guía gastronómica de Bélgica, si que nos apetece contar aunque sea brevemente que debemos probar si venimos a Ostende.

Como buen puerto marítimo, Ostende está lleno de restaurantes de todo tipo de intervalo de precio y calidad. pero en concreto lo que nos gustaría destacar para el viajero son los kioscos de pescado del puerto.

Allí nos venderán piezas para llevar de pescado freno, desde sushi hasta el surimi, esa pasta que hacen con las peores sobras de los procesados de pescado pero que a mí personalmente me encanta (qué se le va a hacer).

Surimi en Ostende

Surimi en Ostende

Aunque igual tengáis pensado comer algo con más fundamento, estos kioscos son muy típicos en Ostende y conviene probarlo aunque solo sea para pelearse con las gaviotas para que no se coman lo que compremos.

también venden salazones, y unas especies de mojamas de pescado seco. Eso solo para «pros». Nosotros preferimos un par de bandejas, una de un sushi de pobres (el sarimi) y otra de rebozados para compensar.

Más que la comida en sí, nos encantó en entorno, y comerla en un banco con vistas al puerto, fue parecido a comerse un perrito caliente en el Nathan´s del Battery Park.

Pescaito frito en Ostende

Pescaito frito en Ostende

OSTENDE SE VE BIEN

Bélgica es mucho más que Brujas y Bruselas. Es cierto que para el turismo internacional, hay una definitiva predilección por las clásicas joyas de Flandes, y que la Costa es un destino que queda reservado para el turismo local.

También es cierto que cuando vas de viaje siempre buscas lo que no tienes en tu país de origen, y costa en España tenemos bastante.

Pero lo que sí está claro, es que ver el mar nunca es suficiente, y que en cualquier viaje se agradece quedarse unos minutos sin mirar el mapa, simplemente viendo romper las olas en la costa.

Y por eso decidimos ir a la Costa Belga y en concreto a Ostende. Una ciudad tremendamente animada, con un espectacular y muy largo paseo marítimo (Albert promenade) lleno de historia y sitios turísticos. Por otra parte el centro de la ciudad también esconde muchas sorpresas como el Parque de Leopoldo, su pequeño Central Park.

También es muy recomendablellegar hasta el monumento de Leopoldo II, unos soportales de hormigón que son una de las estampas de la ciudad.

Y de ahí, caminando hasta el faro, por el espigón artificial que hace que podamos ver el skyline de la ciudad desde costa, aparte de sentir que estamos paseando por el mar.

Por todo estó Ostende nos encantó, sin duda es la ciudad más poderosa de la costa, pero que sabe canalizar toda la demanda por sus calles y por el paseo, haciendo que uno no se sienta agobiado en la visita.

El Atlantikwall es otro sitio imprescindible para los amantes d el historia militar, o simplemente para curiosos. Todo un pedazo de historia, terrible, pero historia al fin y al cabo.

Ver como las gaviotas intentar robar la comida a marineros y turistas es tan divertido que uno podría quedarse horas en cualquier banco del puerto, así como también uno podría quedarse días viendo las increíbles esculturas de arena de su festival-museo cerca del faro.

En el fondo viajar es como construir estos castillos de arena, es algo que le dedicas muchísmas horas y que aparentemente es algo caduco que se diluye cuando vuelves a casa (o cuando llueve en el caso de los castillos).

Pero precisamente por el hecho de ser algo caduco, se convierte en eterno, si es lo suficientemente impactante para nuestro recuerdo. Y Ostende sí lo fue, y por eso nunca olvidaremos ni la ciudad, ni lo que se puede hacer con la arena de playa. 

Por todo esto, y por todo lo que vimos y vivimos allí, siempre diremos que Ostende se ve bien. 

Gaviota sobre Ostende

Gaviota sobre Ostende

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Acerca de Marcos Del Valle

Músico, viajero y entusiasta

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